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Sahel Dév

Corrupción en el fútbol africano: "Ahmad ha faltado a la lealtad, ofrecido obsequios, malversado fondos y abusado de su cargo"



Había mantenido inalterable su hoja de ruta hasta el pasado lunes, cuando la Comisión de Ética de la FIFA anunció su decisión en forma de inhabilitación para los próximos cinco años por violar sistemáticamente su código de conducta. De hecho, sabiéndose investigado ya, no tuvo el mínimo reparo en oficializar a fines del mes pasado su intención de postularse para renovar el cargo que ostentaba desde 2017, el de presidente de la Confederación Africana de Fútbol (CAF), en las elecciones que, con sede en Rabat (Marruecos) tendrán lugar el 12 de marzo de 2021. Aún ahora, con el objetivo de suspender la sanción para optar a ese segundo mandato, anuncia que acudirá al TAS. "La decisión no se tomó de manera justa e imparcial", insiste.

Ahmad Ahmad (1969, Mahajanga, Madagascar) siempre huye hacia adelante. Porque estaba acusado de corrupción y abuso de poder por dos ex altos funcionarios de la organización que dirigía (ambos despedidos semanas después de que constaran sus denuncias); de acosar sexualmente a cuatro de sus empleadas; de cobrar por partida triple las dietas de viaje del último Mundial; de no reembolsar a su empresa los 100.000 dólares que sacó de una de las cuentas para realizar un viaje de peregrinación a La Meca con amigos y algunos miembros de su Comité Ejecutivo. Porque era, además, el foco principal de una investigación por parte de la justicia francesa sobre un presunto cohecho relacionado con la ruptura unilateral por parte de la CAF de su contrato con la firma deportiva Puma para elegir a dedo como nuevo patrocinador deportivo a un fabricante galo de material para gimnasios...

Pero poco parecía preocuparle tal relación. Y eso a pesar de que uno de esos asuntos, su participación directa en el millonario acuerdo de compra con Tactical Steel, le llevó incluso a ser detenido e interrogado por la gendarmería francesa el año pasado en París, durante la celebración del Mundial femenino. "Esas acusaciones son totalmente falsas, maliciosas y difamatorias", clamaba entonces, sintiéndose respaldado por el núcleo duro de su Comité Ejecutivo (el marroquí Fouzi Lekjaa, el egipcio Hani Abou Rida y el congoleño Constantine Omari), así como por hasta 46 de los 54 presidentes de las federaciones miembros de la CAF, que llegaron a firmar una misiva conjunta pidiéndole que se presentara a la reelección. Quizás en tal actitud tuviera algo que ver, eso sí, que desde que Ahmad se puso al mando de la "familia" todos esos dirigentes han recibido del órgano rector del fútbol continental una subvención personal de 20.000 dólares anuales.

Tarde, pero el caso es que las medidas han llegado. Al menos las que directamente afectan a Ahmad, no así las que aún podrían recaer sobre sus colaboradores. Pero es que no podía ser de otra manera teniendo en cuenta la encendida defensa que durante el último Congreso anual, celebrado el pasado septiembre vía telemática, hizo de la "limpieza" interna Gianni Infantino, presidente de la FIFA. Y eso que la relación entre el suizo y el malgache era excelente, no en vano la labor de zapa de este último y de la actual secretaria general del organismo internacional, la senegalesa Fatma Samoura, resultaron claves para conseguir el voto de las federaciones africanas en los comicios que auparon al primero hacia su cargo actual una vez se certificó la caída de Sepp Blatter.

Carta del presidente de la Federación de Namibia, Frans Mbidi, dirigida al exdirector financiero de la CAF, Mohamed El Sherei, en la que reclama el pago de 40.000 USD en concepto de subvenciones extraordinarias aprobadas por el presidente de la CAF que no ha recibido durante los dos últimos años.

Respaldada la condena por documentos y correos electrónicos comprometedores, resulta que son númerosos los artículos del código de conducta que el presidente de la CAF se ha llevado por delante. El 15 (deber de lealtad), el 20 (ofrecimiento y aceptación de obsequios u otros beneficios), el 25 (abuso de cargo), el 28 (apropiación indebida de fondos)... Por más que la FIFA quiera mantenerlo bajo llave, un informe elaborado por la consultora británica PricewaterhouseCoopers (PwC), contratada por Samoura para auditar de manera independiente las cuentas de la CAF desde que el ex presidente de la Federación de Madagascar estaba al mando de la misma, ha resultado demoledor en el aspecto probatorio.

Las 55 páginas de que consta el citado documento exhiben a la dirigida por Ahmad como una organización que carece de las mínimas reglas de orden o transparencia y que deja evidentes sospechas en lo que a gestión respecta. Los empleados de PwC detectaron una enorme cantidad de infracciones financieras y administrativas, así como un despilfarro injustificado de millones de dólares. Sin llegar a entrar en si tales situaciones se habían producido intencionadamente o por mala praxis, porque no era ése su cometido, la auditoría sembraba numerosos interrogantes sobre pagos sin revisión o control a cuentas bancarias de personalidades desconocidas. El asunto concernía ahí, además de al presidente, al jefe del Comité de Finanzas de la CAF, Fouzi Lekjaa, y a otros miembros relevantes del Comité Ejecutivo.

Dietas pagadas por la CAF a su presidente durante el Mundial de Rusia. El primer documento está firmado por el propio Ahmad como que recibió el dinero. Se trataría de un pago ilegal, ya que la FIFA era el único organismo que debía pagarle por ese concepto como miembro de su Consejo (FIFA Council) / El presidente solicitó un segundo pago de dietas por un período de una semana en concepto de 'visita a las oficinas de la CAF' en El Cairo, siempre durante el Mundial. Es cierto que viajó de Rusia a Egipto, pero las dietas ya se las estaba pagando la FIFA. Además pasó en Madagascar cuatro de los días reclamados.

Las investigaciones de FIFA y el informe de PwC encuentran origen también en la denuncia interpuesta contra Ahmad por el ex secretario general de la CAF, Amr Fahmy, fallecido en febrero pasado y que fue despedido por su jefe semanas después de su queja formal ante la institución helvética por irregularidades financieras y de comportamiento. Similar fue el caso posterior de Mohamed El Sherei, director financiero en su momento, que alertó sobre toda una serie de violanciones, con el pago por partida triple de las dietas del Mundial de Rusia como una de las más flagrantes: el presidente cobró por dicho concepto de la FIFA, como era menester en su calidad de vicepresidente del citado organismo, y posteriormente lo hizo dos veces más de la organización que dirigía. Otros seis miembros de su Comité Ejecutivo, por cierto,hicieron lo mismo. El Sherei recibió acuse de recibo a su denuncia... y una semana después fue relevado de su cargo sin explicación, lo que alimentó las sospechas de una 'traición' desde Suiza.

Toda vez que Ahmad parece haberse caído definitivamente de la carrera hacia un segundo mandato, más allá de esas maniobras dilatorias que ya se mencionaron, el sudafricano Patrice Motsepe, a la sazón décimo hombre más rico del continente y dueño de los Mamelodi Sundowns de Pretoria, se presenta como rival a batir en esas elecciones de marzo. Los otros candidatos que ya se han posicionado al respecto son el marfileño Jacques Anouma, ex miembro del Comité Ejecutivo de la FIFA; el mauritano Ahmed Yahya; y el senegalés Augustin Senghor. Muy mal tendrá que hacerlo el elegido para resultar peor que su antecesor.

Diego Armando Maradona moría apenas dos días después de que se conociera la suspensión de Ahmad, pero lo hacía dejando entre sus frases míticas una que vale para el caso, aquélla de que "la pelota no se mancha". Desde la CAF se ha manchado y, más vale tarde que nunca, conviene que el mundo del fútbol se empeñe en limpiarla. El de FIFA puede ser el primer paso, pero no debe ser el último.

Dietas pagadas por la CAF a su presidente durante el Mundial de Rusia. El primer documento está firmado por el propio Ahmad como que recibió el dinero. Se trataría de un pago ilegal, ya que la FIFA era el único organismo que debía pagarle por ese concepto como miembro de su Consejo (FIFA Council) / El presidente solicitó un segundo pago de dietas por un período de una semana en concepto de 'visita a las oficinas de la CAF' en El Cairo, siempre durante el Mundial. Es cierto que viajó de Rusia a Egipto, pero las dietas ya se las estaba pagando la FIFA. Además pasó en Madagascar cuatro de los días reclamados.

Las investigaciones de FIFA y el informe de PwC encuentran origen también en la denuncia interpuesta contra Ahmad por el ex secretario general de la CAF, Amr Fahmy, fallecido en febrero pasado y que fue despedido por su jefe semanas después de su queja formal ante la institución helvética por irregularidades financieras y de comportamiento. Similar fue el caso posterior de Mohamed El Sherei, director financiero en su momento, que alertó sobre toda una serie de violanciones, con el pago por partida triple de las dietas del Mundial de Rusia como una de las más flagrantes: el presidente cobró por dicho concepto de la FIFA, como era menester en su calidad de vicepresidente del citado organismo, y posteriormente lo hizo dos veces más de la organización que dirigía. Otros seis miembros de su Comité Ejecutivo, por cierto,hicieron lo mismo. El Sherei recibió acuse de recibo a su denuncia... y una semana después fue relevado de su cargo sin explicación, lo que alimentó las sospechas de una 'traición' desde Suiza.

Toda vez que Ahmad parece haberse caído definitivamente de la carrera hacia un segundo mandato, más allá de esas maniobras dilatorias que ya se mencionaron, el sudafricano Patrice Motsepe, a la sazón décimo hombre más rico del continente y dueño de los Mamelodi Sundowns de Pretoria, se presenta como rival a batir en esas elecciones de marzo. Los otros candidatos que ya se han posicionado al respecto son el marfileño Jacques Anouma, ex miembro del Comité Ejecutivo de la FIFA; el mauritano Ahmed Yahya; y el senegalés Augustin Senghor. Muy mal tendrá que hacerlo el elegido para resultar peor que su antecesor.

Diego Armando Maradona moría apenas dos días después de que se conociera la suspensión de Ahmad, pero lo hacía dejando entre sus frases míticas una que vale para el caso, aquélla de que "la pelota no se mancha". Desde la CAF se ha manchado y, más vale tarde que nunca, conviene que el mundo del fútbol se empeñe en limpiarla. El de FIFA puede ser el primer paso, pero no debe ser el último.


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